La crisis invisible del agua y su impacto en la niñez: investigación une a Puerto Rico y Navajo Nation

Por: Carla Rosas, Evaluadora del Instituto Nueva Escuela

Como parte de su compromiso con la investigación comunitaria en Puerto Rico, la Unidad de Evaluación e Investigación del  Instituto Nueva Escuela (INE) se ha unido nuevamente al equipo del laboratorio Diet Disparities de la Universidad George Washington, para estudiar un problema que afecta tanto a Puerto Rico como a la nación navajo: acceso confiable a agua potable y su impacto directo en la salud de miles de familias.

En muchos hogares, cuando el agua de la pluma no sabe bien o no es percibida como segura, la solución inmediata suele ser recurrir a consumir bebidas azucaradas. Aunque son accesibles y económicas, su consumo frecuente está relacionado con obesidad, diabetes tipo 2 y otras condiciones crónicas que afectan de manera desproporcionada a poblaciones con pocos recursos.

Un problema que empeora con el clima

Literatura reciente ha evidenciado que el cambio climático está intensificando sequías, dañando infraestructura y contaminando fuentes de agua. Tanto en Puerto Rico como en Navajo Nation estos retos ya eran persistentes, pero los desastres recientes como huracanes y  otros fenómenos naturales han visibilizado aún más la vulnerabilidad de las comunidades en cuanto al acceso al agua como un elemento esencial en la salud pública. 

Tras el huracán María, miles de familias se vieron afectadas por las interrupciones del servicio de agua potable y preocupaciones sobre su calidad. En las comunidades de Navajo Nation, la falta de infraestructura ha llevado a muchas familias a depender de cisternas o a transportar agua desde largas distancias, una situación que continúa afectando a miles de hogares.

Ante esta realidad, la población, especialmente los niños, termina consumiendo más bebidas procesadas y menos agua, lo que agrava los problemas de salud.

El proyecto de investigación del que somos parte

El estudio, titulado “Nexus of water intake, water security and climate resilience”, propone un enfoque participativo donde la comunidad forma parte activa del proceso científico y se convierte en una fuente esencial de datos para el desarrollo de soluciones. El equipo trabajará directamente con familias, educadores y líderes comunitarios para entender cómo las personas toman decisiones sobre qué beber y cómo el estrés climático influye en esas decisiones.

El plan se divide en tres partes principales:

1. Escuchar a la comunidad

En Navajo Nation, los investigadores organizarán encuentros colaborativos donde los propios residentes narrarán las causas profundas de la inseguridad de agua y el consumo de bebidas azucaradas. Sus experiencias y conocimientos servirán como base para identificar posibles soluciones.

2. Recopilación de datos en Puerto Rico

En Puerto Rico, el equipo encuestará a 200 familias con niños en edad temprana para conocer sus hábitos de consumo, experiencias de acceso al agua y preocupaciones sobre el clima. Estos datos ayudarán a diseñar intervenciones que realmente respondan a las necesidades locales.

3. Crear modelos que proyecten soluciones

Usando herramientas de “dinámica de sistemas”, los investigadores simularán distintos escenarios para conocer: ¿qué pasaría si se instalaran filtros en las escuelas? ¿si se mejorara la infraestructura del acueducto? ¿si se lanzaran campañas educativas sobre agua segura?

Más que documentar un problema, se busca desarrollar una intervención a gran escala, culturalmente relevante y sostenible, que pueda implementarse tanto en Puerto Rico como en Navajo Nation. Este proyecto no busca solo describir un problema, sino crear soluciones prácticas que puedan mejorar la salud de niños y familias, reducir la dependencia de bebidas azucaradas y fortalecer la resiliencia comunitaria frente al clima.

“La colaboración con la Universidad George Washington y otras instituciones permite al personal del INE adquirir nuevas experiencias académicas, a la vez que nos posiciona como un centro de investigación integral y abarcador", compartió Rosas. 

Desde el INE seguimos creando alianzas y colaboraciones que permitan servirle bien a los niños, jóvenes,, familias y comunidades desde la escuela. El servirle bien va desde el área académica, pero también la salud física y emocional, ambiental, alimentaria y todo lo que incide en el desarrollo de la niñez y la juventud.

Comunicaciones INE