18 años haciendo realidad una nueva escuela en Puerto Rico
Escuela Montessori Inocencio Cintrón Zayas en Barranquitas forma parte de proyecto Montessori Púbico que el INE sirve.
Por: Edda García Santos
Hace casi dos décadas, nuestra familia comenzó un camino que transformaría no solo la vida de nuestro hijo, sino también nuestra manera de entender la educación y el trato hacia la niñez.
Al adentrarnos en la filosofía Montessori, descubrimos una pedagogía que trasciende los libros de texto tradicionales: una educación para la vida construida sobre el respeto, la autodirección y, sobre todo, la promoción de la paz. Vivir esta pedagogía en el hogar nos permitió experimentar una dinámicas de empatía, escucha activa y ambiente armónico que fortaleció nuestros lazos familiares desde los primeros años.
La formación de mi hijo en un salón Montessori estuvo marcada por el descubrimiento libre y la responsabilidad. Lejos de la memorización pasiva, la metodología le ofreció herramientas concretas para explorar conceptos abstractos mediante materiales diseñados para su desarrollo y un aprendizaje a su propio ritmo. En el aula, aprendió a tomar decisiones, a razonar críticamente y a desarrollar un genuino amor por el conocimiento. Esta estructura flexible pero rigurosa sembró en él una profunda curiosidad, disciplina personal y el hábito de resolver problemas de forma autónoma.
Cuando llegó el momento de ingresar a la universidad, el impacto de esa sólida base académica y humana fue evidente. La mentalidad inquisitiva, la capacidad de gestionar su tiempo con independencia y la destreza para el trabajo colaborativo que adquirió desde la niñez se convirtieron en sus mejores herramientas universitarias.
En el contexto de nuestra isla, la escuela pública Montessori representa una mirada renovada y profundamente transformadora del rol educativo. Es una oportunidad diferente para los estudiantes de Puerto Rico, pues rompe con el modelo tradicional estandarizado para centrarse en el desarrollo integral del ser humano. La escuela pública Montessori demuestra que es posible ofrecer una educación pública de excelencia, donde el salón de clases y la comunidad se convierten en una comunidad inclusiva y orientada hacia la paz.
Edda ejerciendo en su rol de coordinadora de acompañamiento de la transformación escolar en un encuentro de familias.
Mi vivencia como madre Montessori caló tan hondo en mi vida que sentí el deseo de extenderla a otras familias. Así comenzó una nueva etapa en mi historia: pasé de ser madre de la comunidad a desempeñarme como asistente Montessori y luego como Facilitadora y Coordinadora en el Instituto Nueva Escuela desde el Proyecto de Transformación Escolar. Desde estos nuevos roles, he tenido el privilegio de trabajar mano a mano con las guías, acompañar a los niños en su proceso diario de descubrimiento y servir de apoyo a familias que, al igual que la mía, buscaban una opción transformadora para sus hijos. Acompañar a las comunidades en su sueño de brindarle una transformación educativa. Ver el crecimiento de los niños, las familias y las comunidades, reconfirma cada día el valor de este proyecto educativo.
Al observar estos 18 años haciendo realidad una nueva escuela en Puerto Rico, me llena una profunda gratitud. Celebro al INE por las décadas de transformación social de las que también mi familia ha sido parte. Hemos sido testigos de cómo una pedagogía centrada en la paz y el respeto puede transformar vidas, familias y comunidades enteras. Continuar apostando por la escuela pública Montessori es creer firmemente en el potencial infinito de nuestra niñez.