¿Qué hace Montessori una buena alternativa educativa para tus hijos?

Por: Larissa Parrilla Rodríguez, PhD, MPH. 

Guía Certificada de Elemental I y II. 


La educación Montessori se fundamenta en el respeto al desarrollo individual de cada ser humano. Nació de la investigación profunda de la Dra. María Montessori, quien dedicó su vida a comprender las necesidades cognitivas, sociales, emocionales y físicas del ser humano desde su nacimiento hasta su madurez.

Esta educación se enfoca en ofrecer un espacio llamado “ambiente preparado”, diseñado específicamente según las necesidades de los niños que lo habitarán. En los ambientes Montessori, los materiales se convierten en el vehículo principal para el desarrollo mental y físico de los niños. 

Además, los adultos que acompañan estos espacios estudian a profundidad las etapas de desarrollo y desarrollan la destreza de observar cuidadosamente y sin prejuicios. Gracias a esta observación, pueden poner al alcance del niño los instrumentos que le apoyarán en su desarrollo y eliminar todo lo que sea un impedimento.

Es por esto que la educación Montessori se caracteriza por respetar el ritmo de desarrollo individual y promover un aprendizaje activo a través de la interacción con el entorno y sus materiales. 

Para garantizar una educación como esta, es necesario fomentar la independencia y la autonomía, a través de las cuales los niños reconocen el ejercicio educativo como su herramienta de desarrollo. La independencia se ve reflejada en acciones concretas, como vestirse solos, preparar su merienda o comer sin asistencia del adulto. La autonomía implica tomar decisiones responsables sobre qué hacer y cómo hacerlo.

Por ejemplo, luego de conocer el propósito y uso de los materiales, los niños tienen la libertad de elegir en qué momentos harán uso de estos y por cuánto tiempo. En adición, se les brindan las herramientas y la estructura necesarias para que, de forma independiente, puedan realizar investigaciones alineadas con el currículo y sus intereses personales. 

Mediante el uso de agendas, aprenden a organizarse, establecer prioridades y asumir responsabilidad por sus decisiones. El equilibrio entre la estructura y la libertad con límites fortalece la confianza, la responsabilidad y el amor por el aprendizaje.

Los materiales Montessori permiten que el aprendizaje inicie de forma concreta y, poco a poco, evolucione hacia la abstracción. El ambiente fomenta una cultura de trabajo armoniosa, así como la creación de una comunidad de aprendizaje en la que se respetan las capacidades y retos de cada persona. 

Respetar el ritmo de cada niño reduce la ansiedad que puede generar la presión por competir y promueve un aprendizaje motivado por el interés propio, no por recompensas externas como los premios o las notas. Además, esta comunidad de aprendizaje fortalece también el desarrollo de habilidades socioemocionales, ya que cultiva la colaboración, el respeto mutuo y el acompañamiento entre compañeros. 

Gracias a la diversidad de edades, los más grandes apoyan a los más pequeños, creando un entorno donde todos aprenden juntos.

Estas características hacen de la educación Montessori una opción idónea para la formación de individuos autónomos, responsables y capaces de adaptarse a un mundo en constante cambio. 

Montessori es una pedagogía respaldada por todos los descubrimientos sobre el desarrollo humano. No solo se enfoca en el desarrollo cognitivo del individuo, sino que reconoce todas las dimensiones que hacen de una persona un ser equilibrado, consciente de su salud y comprometido con el bienestar de la comunidad y de su entorno. Montessori es entonces una educación que prepara para la vida y apuesta por un futuro en el que apostemos por la conservación de los recursos naturales, el respeto a la diversidad, la empatía, la solidaridad y el trabajo por el bien común.




Comunicaciones INE